El puma (Puma concolor), conocido también como león de montaña, cougar o panther, vive hoy en estado salvaje en casi todo el continente americano. Su rango arranca en la Columbia Británica y baja por Estados Unidos y Centroamérica hasta la punta austral de Chile, lo que le da la mayor distribución geográfica de cualquier mamífero terrestre nativo del hemisferio occidental.
La respuesta corta a tu pregunta es que el puma vive en casi cualquier lugar, y no es una exageración. Bastan dos excepciones: algunas regiones costeras densamente pobladas y los pisos más altos de los Andes.
Un mismo gato con muchos nombres
Que lo llamen león de montaña, puma, cougar, panther o catamount no describe a animales distintos: todos son el mismo felino y los nombres se consideran correctos. En el sur de California se usa casi siempre león de montaña.
La multiplicidad de nombres no es un capricho lingüístico, sino la consecuencia directa de esa distribución tan amplia: cada país le ha puesto su propia etiqueta.
Desiertos, selvas y montañas: casi cualquier hábitat le sirve
Aparece en todos los grandes tipos de hábitat de América, desde desiertos áridos y matorrales semiáridos hasta bosques de coníferas fríos, sabanas inundables y selvas tropicales. No coloniza algunas regiones costeras muy pobladas ni los pisos más altos de la cordillera andina.
La altura tampoco le asusta: en el sur del Perú se le ha registrado hasta los 5.800 m. Prefiere los ambientes con estructura compleja, como la montaña escarpada o los bosques con sotobosque, pero también se instala en espacios abiertos con poca vegetación, como las estepas de la Patagonia.
Lo que necesita en cada ambiente es cobertura para esconderse y presas cerca: la vegetación densa, las cuevas y las grietas rocosas le sirven de refugio.
Hay además preferencias regionales. En el sur de Florida, los panthers prefieren los bosques maduros de tierras altas, los hardwood hammocks y los pinelands: ofrecen suelo seco para descansar y criar, y la densidad de presas es mayor que en los terrenos bajos, donde las inundaciones son más frecuentes.
Cuánto territorio necesita un puma

El tamaño del territorio cambia mucho según el lugar: los rangos de hogar promedio van de 50 a 1.031 km², y los de los machos suelen ser el doble que los de las hembras, solapándose con los de varias hembras.
Los machos no comparten territorio entre sí: el de uno suele englobar los de dos hembras y medir entre 140 y 760 km². Las hembras sí solapan sus áreas, con rangos de 26 a 350 km².
La densidad de pumas es baja y depende de la presa disponible: el grupo especialista de felinos de la UICN la sitúa entre 0,5 y 7 individuos por 100 km², y los valores más bajos se han registrado en regiones áridas.
La fragmentación del hábitat, el problema de fondo
Cuando el paisaje se parte en trozos, el margen de supervivencia se estrecha: en la comarca de la bahía de San Francisco los modelos sitúan el umbral de ocupación entre 300 y 400 km², muy próximo al territorio medio de un macho en la costa de California.
Las carreteras son el obstáculo principal. En Florida, la principal causa de muerte de la subpoblación en peligro son justamente las carreteras, que además actúan como barreras mayores al movimiento y a la dispersión de los pumas.
Cuando el puma se instala junto a las ciudades
Históricamente el puma iba de costa a costa en Norteamérica y del sur de Argentina y Chile hasta el sureste de Alaska, la distribución más extensa de todos los mamíferos terrestres americanos. Hoy la caza y la destrucción del hábitat lo han reducido a zonas montañosas y poco pobladas.
Al este de las Rocosas, en cambio, el puma está ganando terreno. Hay poblaciones bien documentadas en Dakota del Norte, Dakota del Sur y el este de Wyoming, y la especie también amplía su rango en Alberta, Canadá.
Esa tendencia ha llevado al puma hasta las casas: en los últimos años las poblaciones se expanden hacia zonas habitadas del oeste de Estados Unidos, y en California ya son habituales en zonas suburbanas.
En áreas muy urbanizadas del sur de California los pumas comparten espacio con la gente cada vez más a menudo. El peligro está en las autopistas: la mayoría no logra cruzarlas, y esa desconexión provoca baja diversidad genética y apareamiento entre parientes.
Qué come y cómo lo caza

El puma es un depredador de amplio espectro: su presa va desde insectos, aves y ratones hasta puercoespines, capibaras, pronghorn, wapitíes, carneros de las Rocosas y alces.
En Norteamérica se alimenta sobre todo de ungulados, y en otras regiones prefiere animales más pequeños como cerdos ferales, mapaches, castores y armadillos. En Chile son presas habituales el ciervo pudú, el huemul, el guanaco y la liebre europea, a los que se suma el ganado ovino y vacuno.
Caza acechando: se acerca a la presa, la ataca a corta distancia y por detrás. Es un animal solitario y sobre todo nocturno y crepuscular, con picos de actividad al atardecer y al amanecer.
Aunque caza en el suelo, trepa con facilidad y busca refugio en los árboles cuando lo persiguen perros. Su salto es espectacular: sube 18 pies (5,5 m) desde el suelo hasta un árbol, y se le ha visto saltar 20 pies (6,1 m) por una ladera.
Pocas crías y una vida de poco más de una década
Una hembra gesta entre 88 y 96 días y suele parir de 1 a 5 crías, con dos o tres lo habitual. En libertad, el puma vive entre 8 y 12 años, y superar los 12 es raro.
El peso varía con la latitud: los ejemplares del sur de Chile y Canadá pesan el doble que los de los trópicos, donde compiten con el jaguar. Los machos superan a las hembras entre un 40 y un 60 %, con un máximo de 120 kg.
Estable en el mapa, frágil en el terreno
A escala global, la UICN clasifica al puma como Least Concern, especie de menor preocupación. National Geographic anota además una tendencia poblacional decreciente, mientras que el Zoológico de San Diego describe las poblaciones globales como estables.
En clave regional el cuadro es distinto: en Argentina, Brasil, Colombia y Perú el puma aparece como Near Threatened, y en Chile su estado se desconoce y se lista como Data Deficient. Las amenazas son la pérdida y la fragmentación del hábitat y la persecución humana: ya ha perdido hasta el 50 % de su distribución original.
Florida resume lo que pasa cuando una población se aísla. El puma fue cazado en todo el sureste de Estados Unidos y, a principios del siglo XX, había desaparecido del Medio Oeste y del este del país. Hoy solo sobrevive una población aislada en el sur de Florida, protegida como especie en peligro.
Las cifras sobre esa población varían según la fuente. El National Park Service estima menos de 100 panteras en vida silvestre y un rango inferior al 5 % del original, mientras que el Zoológico de San Diego y National Geographic rondan los 200 individuos: son fechas y métodos de conteo distintos, no realidades incompatibles.
La recuperación se apoyó en la genética: en 1995 se liberaron ocho hembras de puma de Texas en el sur del estado, cinco de ellas tuvieron crías, y en 2007 la población se había triplicado hasta cerca de 100 animales.
La taxonomía sigue en revisión: un análisis de ADN mitocondrial reconoce solo dos subespecies, de forma tentativa, Puma concolor concolor en América del Sur y Puma concolor cougar en América del Norte y Central.
En el terreno legal, el puma figura en el Apéndice II de CITES y las subespecies P. c. costaricensis y cougar en el Apéndice I. La caza está prohibida en casi todo el continente y se regula en Argentina, Canadá, México, Perú y Estados Unidos.
Lo que resume su historia
Si te quedas con una sola idea: al puma no le falta hogar, le falta hogar conectado. Está en desiertos, selvas, pantanos y altiplanos, tolera la altitud y se apaña en las zonas suburbanas. Su futuro depende de que ese territorio siga siendo un bloque compacto, con rutas naturales entre poblaciones y presas suficientes para alimentarse.
Fuentes
- IUCN SSC Cat Specialist Group: Living Species – Puma
- Animal Diversity Web: Puma concolor (cougar)
- San Diego Zoo Wildlife Alliance: Mountain Lion (Puma, Cougar)
- National Geographic: Cougar (Mountain Lion)
- U.S. National Park Service: Florida Panther: Species Profile
- PubMed Central (peer-reviewed article): Stepping stones to extirpation: Puma patch occupancy across a fragmented landscape