El nombre científico del puma es Puma concolor. Es un carnívoro cuya dieta consiste en gran parte en ciervos. También se lo conoce como león de montaña y catamount, entre otros nombres, y esa variedad de nombres refleja lo extendido que está por el continente.
Es un depredador oportunista. Lo que come depende del lugar donde vive y de la abundancia de cada estación, así que ningún menú fijo lo define. La clave para entenderlo es esta combinación: base estable de grandes presas más repertorio flexible de apoyo.
Los ciervos y los ungulados: el corazón de su dieta
En Norteamérica, sus presas principales son varias especies de ungulados, como alces, uapitíes, ciervos de cola blanca, ciervos mulos y caribúes. Cazar animales grandes le sale rentable porque cada captura aporta mucha carne de una sola vez y le permite espaciar los esfuerzos de caza.
A esa base se suman las ovejas salvajes. En Zion caza ciervos mulos y borregos cimarrones gracias a su vista excelente y su velocidad en distancias cortas. Allí los grandes rebaños de ciervos mulos y borregos le ofrecen una fuente de alimento abundante. El ejemplo de Zion muestra cómo el puma se ajusta a la despensa local sin cambiar de estrategia: donde abundan los ungulados, su dieta se concentra en ellos.
Su control sobre los ciervos beneficia incluso a las personas: al mantener controladas esas poblaciones, ayuda a prevenir muertes y lesiones por choques entre ciervos y vehículos. El puma no solo se alimenta del ecosistema, también lo regula.
Pequeñas presas y menú de emergencia

Cuando los grandes ungulados escasean, el puma tira de un menú secundario muy amplio, y esa variedad es su seguro de supervivencia:
- Ardillas, ratas almizcleras, puercoespines, castores, mapaches, mofetas rayadas, coyotes, gatos monteses, conejos, zarigüeyas, aves, caracoles y peces.
- Uapitíes, mapaches, conejos y liebres americanas, según la zona y la estación.
- Pecaríes, castores, aves, roedores y puercoespines completan la lista.
- Incluso mata burros asilvestrados, una especie invasora del Parque Nacional del Valle de la Muerte, en California.
- En ocasiones caza roedores pequeños e insectos.
Fíjate en el patrón: combina mamíferos medianos, aves y presas diminutas, lo que demuestra que aprovecha casi cualquier oportunidad a su alcance. Para un cazador de su tamaño, estas presas pequeñas no sustituyen a un ciervo, pero sí le permiten aguantar entre grandes capturas. Esa flexibilidad alimentaria explica que sobreviva en territorios donde las presas principales fluctúan con las estaciones.
Cuánto come y cada cuánto caza
Cada año consume entre 860 y 1.300 kg de presas grandes. Eso equivale a unos 48 ungulados por puma cada año. El ritmo medio es de una presa grande cada cuatro a ocho días. Esa cifra muestra un apetito considerable que solo se cubre con territorios amplios y presas abundantes.
Ese ritmo marca su vida: cazar, atiborrarse, esconder y volver. Ante un cadáver grande, come todo lo que puede y esconde el resto para volver más tarde. Arrastra la presa hasta 350 metros desde el lugar de captura y la entierra bajo hojas y restos. Después de atiborrarse, entierra los restos para que otros depredadores no encuentren su comida. Luego regresa cada noche a alimentarse. Este sistema de despensa le permite aprovechar una presa grande durante varios días sin exponerse a cazar a diario.
Cómo caza: sigilo nocturno y emboscada

Un ejemplar típico pesa entre 100 y 150 libras. Ese peso intermedio lo obliga a cazar con inteligencia más que con fuerza bruta: sigilo, sorpresa y un salto definitivo.
Caza al amanecer y al atardecer. Su buena visión nocturna le permite cazar desde el atardecer hasta el amanecer. Es un cazador solitario que acecha a su presa y la sorprende con un arranque corto de velocidad y un salto potente. La caza en solitario tiene una ventaja clara: nadie disputa la presa y el sigilo depende solo de él.
En una noche de caza puede recorrer 20 millas buscando ciervos y otros animales. Acecha en silencio y remata con una mordida mortal en la parte posterior de la cabeza o en el cuello. El sigilo decide la caza mucho antes que la persecución.
El ganado doméstico y la convivencia
También puede atacar ganado doméstico, como aves de corral, terneros, ovejas, cabras y cerdos. Estos ataques suelen ocurrir donde el ganado entra en su territorio o donde escasean las presas silvestres.
Para el puma, una oveja o un ternero son simplemente ungulados fáciles, no una preferencia especial. Entender esto te ayuda a ver el conflicto con otros ojos: el problema no es un gusto por el ganado, sino la superposición de territorios entre la fauna salvaje y la actividad humana.
Un territorio inmenso que explica su dieta variada
Tiene la distribución más amplia de cualquier mamífero terrestre del hemisferio occidental. Vive en muchos hábitats de América, desde los pantanos de Florida hasta los bosques canadienses. Un área tan enorme obliga a comer lo que cada zona ofrece, y por eso su dieta varía tanto de un lugar a otro.
Usa bosques montanos de coníferas, selvas tropicales bajas, pastizales, matorrales secos y pantanos, siempre que haya cobertura y presas. La cobertura para acechar y la presencia de presas mandan más que el tipo de paisaje. Donde hay escondite y carne, el puma encuentra la forma de establecerse.
La UICN lo clasifica como especie de preocupación menor. Su tendencia poblacional actual va en descenso. Esa combinación resume su situación: extendido por el continente, pero sometido a presiones crecientes que reducen sus números.
Si te preguntabas qué come el puma, la respuesta corta es ciervos con un menú oportunista de apoyo. Y si alguna vez lees sobre ataques al ganado, recuerda este contexto antes de juzgarlo.