Proceedings of the National Academy of Sciences recuerda que suele asumirse ampliamente que los elefantes están entre los animales cognitivamente más avanzados, aunque falta evidencia sistemática. En un experimento publicado en esa revista, los elefantes aprendieron a coordinarse con un compañero en una tarea que exige que dos individuos tiren a la vez de los dos extremos de una misma cuerda para conseguir una recompensa.
No se quedaron ahí: inhibieron la respuesta de tirar durante un máximo de hasta 45 s cuando la llegada del compañero se retrasaba, y comprendieron que no tenía sentido tirar si el otro individuo no tenía acceso a la cuerda. El trabajo interpreta estos paralelismos como una evolución cognitiva convergente, muy probablemente relacionada con la complejidad social y la cooperación, y plantea que los elefantes podrían haber alcanzado por esa vía una destreza cooperativa equiparable a la de los chimpancés.
El espejo como indicador de autoconciencia

El autorreconocimiento en el espejo se considera un indicador de autoconciencia y, durante mucho tiempo, pareció limitarse a los humanos y a los simios, según un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences. Para comprobar si se extendía a los elefantes, ese trabajo expuso a tres elefantes asiáticos (Elephas maximus) a un espejo grande y les aplicó en la cabeza marcas visibles junto con marcas simuladas invisibles.
La idea era ver si superaban la prueba de la marca, que pide que el animal use el espejo por iniciativa propia para tocar una marca que, sin el espejo, no podría percibir en su propio cuerpo. Según esa misma publicación, en la filogenia y en la ontogenia humana se ha creído que esa capacidad de reconocerse va ligada a formas superiores de empatía y de comportamiento altruista.
Consuelo entre elefantes afligidos
PeerJ señala que la afiliación de un observador hacia otros en apuros, sea como consuelo después de un conflicto o como reaseguro tras otro evento estresante, es rara en el reino animal, y la propia revista lo vincula, quizá, a mecanismos cognitivos singulares que podrían subyacer a esa conducta. En las observaciones, el observador a menudo tocaba o metía la trompa dentro de la boca del individuo afligido, un contacto vulnerable que PeerJ dice que puede reflejar una conducta parecida en chimpancés, donde un individuo introduce un dedo o una mano en la boca de otro afligido.
Los dos tipos más prevalentes de contacto físico dados por observadores fueron los toques de trompa en los genitales de otro individuo, el 38,6 % de los toques, y los toques de trompa alrededor o dentro de la boca de otro, el 35,1 %. A esos contactos se suma el uso constante de vocalizaciones de los observadores hacia los compañeros afligidos, que PeerJ señala que puede servir para tranquilizarlos, tal vez por sí solo o para complementar los toques físicos.
La vida social: matriarcas y llamadas a distancia

El Smithsonian’s National Zoo and Conservation Biology Institute indica que los elefantes asiáticos viven típicamente en manadas pequeñas formadas por hembras emparentadas, sus crías hembras y machos inmaduros. La misma fuente los describe como sumamente sociales: crean relaciones complejas y colaboran para criar a las crías y proteger al grupo.
Ese mismo instituto señala que sus potentes retumbos infrasónicos contienen mensajes concretos que otros elefantes pueden escuchar y comprender a más de 2 millas de distancia. El San Diego Zoo Wildlife Alliance señala que las llamadas graves y resonantes de los elefantes pueden ser escuchadas por otro elefante a distancias de hasta 5 millas (8 kilómetros).
La hembra que encabeza esa manada es la matriarca, y ese zoológico indica que suele ser la de más edad y la que más experiencia tiene en el grupo. Según la misma fuente, de ella depende recordar dónde y cómo encontrar el alimento y el agua, cómo evitar a los depredadores y qué sitios son los mejores refugios.
Un encéfalo grande, con las neuronas en el cerebelo
Un estudio publicado en Frontiers in Neuroanatomy halló que el elefante africano tiene 257 mil millones de neuronas en el encéfalo, tres veces más que el cerebro humano promedio, y que 251 mil millones de ellas, el 97,5 %, están en el cerebelo. La corteza cerebral del elefante, con el doble de masa que la humana, posee solo 5,6 mil millones de neuronas, cerca de un tercio de las que se encuentran en la corteza cerebral humana.
Para esa revista, el hallazgo respalda la hipótesis de que la corteza cerebral humana, y no el encéfalo completo, reúne el mayor número absoluto de neuronas y que eso se correlaciona con las habilidades cognitivas superiores de los humanos frente a los elefantes y otros mamíferos de encéfalo grande. La misma fuente añade que el numeroso conjunto de neuronas cerebelosas del elefante podría estar relacionado con la trompa, un apéndice muscular muy táctil y móvil que, al carecer de huesos y articulaciones internas, en principio posee infinitos grados de libertad de movimiento.
La trompa, una mano sin huesos
El San Diego Zoo Wildlife Alliance indica que los elefantes usan la trompa como usamos las manos: para agarrar y sostener cosas, alcanzarlas, tocarlas, tirar, empujar y lanzar. El zoológico señala que en ese apéndice no hay huesos ni cartílago, que cuenta con ocho músculos principales a cada lado y que la trompa completa reúne 150.000 fascículos musculares.
Esa misma fuente recuerda que la trompa es lo bastante fuerte para levantar grandes troncos de árboles y lo bastante ágil para recoger una sola brizna de paja, mientras Frontiers in Neuroanatomy señala que su punta, altamente sensible, se mueve ampliamente cuando el elefante explora y manipula su entorno inmediato. También la usa para oler: el Smithsonian’s National Zoo and Conservation Biology Institute señala que los elefantes determinan la identidad, el sexo y el estado reproductivo de otro individuo oliendo con la trompa los genitales, la boca, la glándula temporal, la orina o las heces de ese individuo.
Fuentes
- Frontiers in Neuroanatomy: The elephant brain in numbers
- Proceedings of the National Academy of Sciences: Self-recognition in an Asian elephant
- Proceedings of the National Academy of Sciences: Elephants know when they need a helping trunk in a cooperative task
- PeerJ: Asian elephants (Elephas maximus) reassure others in distress
- San Diego Zoo Wildlife Alliance: Elephant
- Smithsonian’s National Zoo and Conservation Biology Institute: Asian Elephant