El aguará guazú responde al nombre científico Chrysocyon brachyurus. Es un cánido omnívoro que combina materia vegetal y animal en su menú, así que no vive solo de carne ni solo de fruta.
Su dieta incluye animales pequeños, frutas y verduras, con una base vegetal muy marcada. Al menos la mitad de lo que ingiere es fruta y materia vegetal, por eso conviene verlo como un cazador que también funciona como frutero del pastizal.
Caza de noche, en solitario y al acecho. Esa vida nocturna y discreta explica por qué cuesta verlo, aunque sus huellas y excrementos con semillas delatan su paso.
Su fruta favorita: la lobeira o manzana de lobo
Su bocado vegetal favorito es la lobeira, cuyo nombre significa fruto del lobo. Esta planta aparece una y otra vez en su dieta y le da identidad: donde hay lobeira, hay un aguará guazú bien alimentado.
Esa manzana de lobo, identificada como Solanum lycocarpum, es un pariente del tomate con aspecto de tomatillo sin cáscara y aroma de manzana. Tú la reconocerías por su forma redonda y su perfume dulce.
Entre las frutas de temporada que aprovecha también hay bananas y guayabas. Esta variedad estacional muestra que ajusta su menú a lo que madura en cada época del año.
La parte verde que mastica llega a menudo en forma de raíces y bulbos. Con esos bocados fibrosos completa una dieta que mezcla azúcares de fruta con fibra vegetal.
Esa fruta quizá lo ayuda como remedio natural contra un gusano que parasita sus riñones. Los científicos sospechan que la lobeira funciona como una purga suave, algo vital porque ese parásito renal es uno de sus peores enemigos internos.
Presas que caza en el pastizal

Además de fruta, caza mamíferos pequeños, aves, reptiles e insectos. Esa mitad carnívora le aporta la proteína que la fruta no puede darle.
Su despensa animal se reparte así:
- Mamíferos pequeños, como armadillos, conejos, roedores y otros mamíferos pequeños, que forman el núcleo de su proteína.
- Resto de presas, como peces, aves y sus huevos, reptiles, caracoles y otros moluscos terrestres, además de insectos.
Esta lista revela un cazador oportunista: no persigue grandes piezas, sino que recoge lo que el pastizal ofrece en cada momento.
Cómo caza: orejas, patas y saltos de zorro
Acecha y salta sobre sus víctimas al estilo de un zorro. Ese salto con las patas delanteras es su firma y le permite caer sobre roedores escondidos entre la hierba.
Gira sus grandes orejas para escuchar a los animales entre la hierba. Esas orejas erectas actúan como antenas que captan el menor roce en la vegetación.
Golpea el suelo con una pata delantera para espantar a la presa y se abalanza sobre ella, y a veces escarba tras animales de madriguera. El golpeteo sirve para provocar movimiento y delatar al escondido.
También salta en el aire para atrapar aves e insectos. Ese brinco completa un repertorio de caza variado para un animal de patas tan largas.
Con quién comparte su territorio
Comparte su área con su pareja, pero viaja, caza y descansa a solas. Esta organización curiosa combina fidelidad de pareja con independencia total a la hora de comer.
Vive en parejas monógamas que comparten un territorio de unas 10 millas cuadradas (26 kilómetros cuadrados). Un espacio tan amplio garantiza suficientes frutos y presas para dos adultos y su camada.
Lo que casi nunca ataca

No suele incluir ganado grande entre sus presas vertebradas, aunque a veces toma un cordero o un lechón recién nacidos. Su dentadura y su tamaño están hechos para piezas chicas, no para voltear animales grandes.
Para disgusto de los granjeros, suele llevarse gallinas sueltas. Este hábito explica gran parte de su mala fama en zonas rurales, donde entra en conflicto con la gente.
A cambio, elimina plagas de los cultivos como conejos y pequeños roedores. Ese servicio gratuito al agricultor compensa con creces sus visitas al gallinero.
Dónde vive este comedor de fruta
Es el cánido más grande de Sudamérica. Sus patas larguísimas le dan un aire inconfundible, como un zorro subido sobre zancos.
Mide unos 90 centímetros a la cruz y pesa unos 23 kilogramos. Estas medidas confirman que es un animal grande pero liviano, construido para la agilidad y no para la fuerza bruta.
Luce un pelaje rojo espeso, patas largas y negras y orejas altas y erguidas, un diseño ligado a los pastizales altos de sabana. Ese manto rojizo lo camufla entre los pastos dorados del Cerrado.
Sus piernas largas lo ayudan a moverse entre pastos altos y ver por encima de ellos. Gracias a esos zancos naturales vigila el terreno sin perder de vista a sus presas.
Los estudios genéticos muestran que no es ni zorro ni lobo verdadero, sino una especie distinta. Su parecido con ambos es solo superficial, fruto de la adaptación a un mismo tipo de vida.
De hecho, es el único integrante de su género, Chrysocyon. Esa soledad taxonómica lo convierte en una pieza única del patrimonio natural sudamericano.
Habita pastizales abiertos y matorrales del centro y el sureste de Brasil. Esos campos abiertos le ofrecen a la vez frutos silvestres y roedores abundantes.
También se encuentra en partes de Paraguay, Argentina y Bolivia. Esta distribución amplia confirma que depende del mosaico de sabanas del centro del continente.
Una dieta que necesita pastizales sanos
La Lista Roja de la UICN lo clasifica como casi amenazado. La pérdida de sabana por cultivos y carreteras reduce su despensa de fruta y presas.
Tras unos dos meses de gestación nacen de dos a cinco cachorros. Las crías maman unas cuatro semanas y luego la madre les ofrece alimento regurgitado.
Proteger sus pastizales es proteger su plato: sin lobeira ni presas pequeñas, este singular cánido no prospera.
Fuentes
- Animal Diversity Web: Chrysocyon brachyurus (maned wolf) | INFORMATION | Animal Diversity Web
- Smithsonian’s National Zoo: Maned wolf | Smithsonian’s National Zoo and Conservation Biology Institute
- Los Angeles Zoo and Botanical Gardens: Maned Wolf – Los Angeles Zoo and Botanical Gardens
- Abilene Zoo: Maned Wolf | Abilene Zoo