La respuesta corta
No: el ocelote no está en peligro de extinción como especie. La Lista Roja de la UICN lo sitúa en la categoría Least Concern, la de menor riesgo de su escala, y el Grupo Especialista en Gatos sostiene que ese nivel se apoya en una abundancia y una diversidad genética consideradas altas.
La respuesta corta, eso sí, esconde un matiz: el número de ocelotes vivos no se conoce con exactitud y se presume en descenso a lo largo de casi toda su distribución. En unas zonas el gato es abundante; en otras, su futuro es incierto. Conviene por eso distinguir entre la salud de la especie y la de cada población.
Por qué la UICN no lo considera amenazado
El ocelot, Leopardus pardalis, es un félido mediano que alcanza una de las densidades y distribuciones más amplias de los gatos neotropicales, con una media de 31,1 individuos por cada 100 km².
Ese promedio se apoya sobre todo en Brasil, donde se calcula que viven más de 40.000 individuos, la mayor población del mundo, y en la cuenca amazónica, donde las poblaciones se mantienen estables. Para el planeta entero no hay un recuento fiable: solo existen estimaciones locales para algunas partes del área de distribución.
Poblaciones que sí están en peligro

La etiqueta de Least Concern es global, y dentro de ese marco hay varios escenarios de riesgo real:
- En México y Estados Unidos el ocelot figura como En Peligro, y en Texas su población se ha desplomado hasta unas pocas decenas de ejemplares.
- En Brasil la especie es Least Concern a nivel nacional, pero en el estado de Minas Gerais se la considera En Peligro Crítico y Vulnerable en Espírito Santo, Río de Janeiro, São Paulo, Paraná y Río Grande do Sul.
- En Colombia y Argentina las poblaciones están clasificadas como Vulnerable.
- En Texas, el Grupo Especialista en Gatos de la UICN advierte que la pérdida de variabilidad genética podría dejar a estos animales ante un alto riesgo de extinción en menos de 40 años.
En Estados Unidos quedan únicamente dos poblaciones reproductoras pequeñas y aisladas en la costa de Texas, que suman menos de 100 individuos conocidos. Además, Leopardus pardalis albescens es la única subespecie clasificada en peligro: antes alcanzaba Luisiana y Arkansas y hoy solo aparece en el extremo más meridional de Texas.
Cómo es y dónde vive
El ocelot es el mayor representante del género Leopardus: pesa entre 8,5 y 16 kg, mide de 65 a 97 cm de largo y los machos son bastante más pesados que las hembras. Los ejemplares de selva húmeda suelen ser más grandes que los de ambientes semiáridos.
Su pelo corto cambia de gris a beige o marrón y se cubre de manchas, rayas y rosetas oscuras que se reducen hacia las patas. El vientre y la garganta son blancos y cada individuo tiene un patrón de piel único, algo muy útil para contarlos a partir de fotografías.
Vive de forma estrictamente solitaria y es más activo de noche o al crepúsculo, descansando de día en árboles, matorrales u hondonadas del terreno. Se distribuye desde México y América Central hasta el nordeste de Argentina, el sur de Brasil y Uruguay, y prefiere hábitats cerrados y densos. Evita activamente los bosques de bambú, aunque también usa bosques de ribera, mangles y sabanas inundables.
Su rango altitudinal habitual está por debajo de 1.200 m, con registros ocasionales hasta los 3.800 m. Un estudio con trampas fotográficas en la Amazonía halló que el ocelot usa más las zonas con buena cobertura forestal y se mantiene lejos de carreteras y pueblos, aunque el resto de variables ambientales apenas influyen en él.
Qué come y cómo lo caza
El ocelot es un cazador oportunista: el 90 % de sus presas pesa menos de 1 kg, pero también captura animales de entre 1 y 15 kg y, ocasionalmente, piezas de más de 15 kg. La masa media de sus presas mamíferos es de 1,5 kg, y ese promedio va de 0,3 kg en los Llanos de Venezuela a 3,3 kg en la selva atlántica del sureste de Brasil.
Entre sus presas habituales están los ratones de caña, los ratones espinosos, los agutíes, las zarigüeyas y los armadillos. También caza serpientes, lagartijas, iguanas y tortugas, y en los bosques que se inundan cada temporada se aprovecha de peces y cangrejos. Caza casi siempre en el suelo, pero es capaz de abatir monos y perezosas en los árboles.
Cada noche recorre entre 1,8 y 7,6 km, y los machos pueden recorrer el doble que las hembras. Sus dominios vitalicios van de 0,8 a 90,5 km² según el lugar, y el de un macho suele englobar los de dos o tres hembras.
Crías, supervivencia y longevidad

La gestación dura entre 66 y 83 días, con una media de 72,2 días, y las camadas suelen tener de 1 a 4 crías. Las crías nacen pesando unos 200 g, abren los ojos a los 15 o 18 días y salen de la guarida para cazar entre las 4 y las 6 semanas.
Se independizan hacia los dos años, la misma edad a la que la madre suele tener su siguiente camada. En libertad, el ocelot puede vivir hasta unos 10 años.
Las amenazas que sí preocupan
La amenaza principal no es la caza, sino la destrucción y la fragmentación del hábitat por tala y actividades agrícolas, que reducen las presas y la cobertura vegetal. Al quedar aisladas, las poblaciones pierden diversidad genética. A eso se suman la exploración petrolera, las colisiones con vehículos, el tráfico ilegal y las represalias de quienes crían ganado menor, que matan ocelotes cuando estos depredan a sus animales.
En México, un estudio de 2018 registró ocelotes atropellados en 10 de los 25 estados mexicanos donde vive la especie. Y los perros sueltos son un problema añadido: a más perros libres en una zona, menos ocelotes se observan, por depredación, competencia y transmisión de enfermedades.
De la piel al Apéndice I
El ocelot arrastra un pasado de caza comercial intensa. Entre principios de la década de 1960 y los años 80 se negociaron oficialmente más de 566.000 pieles de ocelote.
Hoy la especie figura en el Apéndice I de la CITES, que prohíbe el comercio comercial, y está protegida en la mayoría de los países donde vive. La caza sigue regulada en Perú y no hay medidas de protección en Ecuador, El Salvador y Guyana.
Qué se está haciendo
La propia UICN advierte que, si la fragmentación continúa, se perderá diversidad genética y hará falta una revisión periódica del estado de conservación. En Texas ya funcionan medidas para reducir las muertes por atropello, y en Sonora, México, se paga en efectivo a los rancheros que fotografían ocelotes, jaguares o pumas en sus propias fincas, lo que reduce el conflicto entre la actividad ganadera y la fauna silvestre.
En resumen: como especie, el ocelote no está en peligro de extinción. Lo que está en riesgo son poblaciones concretas, y con ellas la conectividad del bosque que las mantiene unidas.
Fuentes
- IUCN/SSC Cat Specialist Group: Ocelot (Leopardus pardalis), living species page
- San Diego Zoo Wildlife Alliance Library: Ocelot (Leopardus pardalis) Fact Sheet: Summary
- San Diego Zoo Wildlife Alliance Library: Ocelot (Leopardus pardalis) Fact Sheet: Population & Conservation Status
- Animal Diversity Web: Leopardus pardalis (ocelot) | INFORMATION
- U.S. Fish and Wildlife Service, Federal Register: East Foundation Programmatic Safe Harbor Agreement for Ocelot Reintroduction in South Texas; Enhancement of Survival Permit Application
- Ecology and Evolution (peer-reviewed): Habitat use of the ocelot (Leopardus pardalis) in Brazilian Amazon