Cuántos años vive el ornitorrinco: media y récord

Más datos del ornitorrinco (8)

La mayoría de los ornitorrincos en libertad vive entre 6 y 15 años, y el máximo documentado es de 21 años. Para un mamífero de peso medio, ese récord es una cifra alta.

Conviene separar dos preguntas que se mezclan al leer estos datos. La esperanza de vida es la edad promedio de una población, mientras que el récord de longevidad es el caso más afortunado de todos los animales observados. Por eso el récord no dice que la mitad de los ornitorrincos llegue a esa edad, sino que un individuo afortunado sí llegó.

Por qué cada fuente da un número distinto

Un zoológico consolidado publica que la vida del ornitorrinco es de 12 a 15 años por término medio, y ese número describe a un animal protegido, bien alimentado y sin depredadores alrededor. La ficha de la Universidad de Michigan es mucho más cauta: admite que hay muy poca información sobre la longevidad de la especie y se queda en un máximo de 12 años en libertad.

Los dos números no se contradicen, responden a cosas distintas. El primero promedia un entorno controlado; el segundo intenta describir la vida en el río y, como la información escasea, se queda corto. Una tercera cifra útil es la de cautividad que registra esa misma base de datos: 17 años de promedio.

Cuando leas una cifra sobre ornitorrincos, mira siempre dos cosas: si el animal vivía libre o en un zoológico, y si el número es un promedio o un caso excepcional.

La mediana real, medida en arroyos de Melbourne

Los datos de seguimiento individual dan una imagen más cruda que los promedios de cautividad. En arroyos del área de Melbourne, la longevidad mediana de los adultos se ha estimado en 6,3 años para los machos y 6,5 para las hembras. Es decir, más de la mitad de los ornitorrincos adultos de esa zona desaparece antes de cumplir su séptimo cumpleaños.

Los propios investigadores advierten de que ese cálculo se apoya en un puñado de arroyos y de que todavía no está confirmado para todo el área de distribución de la especie. Australia tiene climas muy distintos entre el trópico y Tasmania, así que una mediana suburbana no puede servir como regla general.

Una generación tarda una década en renovarse

Un ornitorrinco adulto y una cría junto al agua, en la orilla fangosa de un arroyo al anochecer

Los investigadores de la UNSW Sydney añaden un dato que explica la lentitud del animal: la duración de una generación está entre 9 y 12 años. La calculan como el punto medio entre la madurez sexual, que sitúa a los 2 años, y el máximo de longevidad registrado en libertad.

La consecuencia práctica es clara: como la sustitución de una generación entera es tan lenta, las poblaciones de ornitorrinco tardan décadas en recuperarse de una pérdida fuerte. Por eso proteger a los adultos vivos pesa tanto en cualquier programa de recuperación.

Hembras y machos no envejecen por igual

La diferencia entre sexos no está en el tamaño, sino en el desgaste. Los machos miden un 16 por ciento más y pesan un 40 por ciento más que las hembras, pero sobre todo compiten. Su glándula de veneno, una estirpe de glándula sudorípara, se agranda durante la temporada reproductiva, y con ella aumentan la producción de veneno y la agresividad.

Ese veneno cumple sobre todo una función reproductiva: sirve en el choque entre machos por el acceso a las hembras. Las heridas que deja se curan, pero incapacitan o desactivan al rival durante un tiempo. Por eso, en el campo, los investigadores sujetan a los platypus por la cola para no ser picados por esos espolones, que solo tienen los machos. Para la hembra la competencia es mucho más barata.

Un animal que envejece sin prisa

Para entender por qué el ornitorrinco llega a una edad tan avanzada hay que mirarle el día a día. Es nocturno, sale de la madriguera al atardecer y vuelve a entrar de madrugada, y en Victoria pasar entre 11 y 17 horas dentro de la madriguera. No hiberna en invierno: sigue activo durante todo el año.

La búsqueda de comida es la otra mitad del día. Bucea sin parar, con una media de 75 inmersiones por hora cuando se alimenta, y entre una y otra apenas permanece de 10 a 15 segundos en la superficie. Si se queda quieto bajo el agua puede aguantar la respiración hasta 11 minutos. Para compensar, cada día necesita comer alrededor del 20 por ciento de su peso, lo que le ocupa unas 12 horas de búsqueda. Y para encontrar alimento en aguas turbias el pico funciona como una antena: está cargado de miles de receptores que le permiten orientarse y detectar movimientos diminutos de presas.

Ese ritmo pausado tiene una explicación fisiológica. Su temperatura corporal se mantiene cercana a los 32 °C tanto en el aire como en el agua, y el pelo inferior retiene aire durante las inmersiones, lo que lo aísla del frío. Un animal que gasta poca energía y se mantiene fresco en agua helada se desgasta más despacio, y esa es la razón de fondo de su larga vida.

La cría y el primer año, la fase decisiva

Una hembra de ornitorrinco enroscada en su madriguera de tierra con dos huevos pequeños junto al vientre

El ornitorrinco es uno de los pocos mamíferos que ponen huevos. La hembra se encierra en una cámara excavada en la orilla y pone de 1 a 3 huevos, que mantiene entre el cuerpo y la cola para calentarlos. Tras unos 10 días eclosionan crías del tamaño de un haba, sin pelo, que se amamantan durante 3 o 4 meses.

Después el ritmo sigue siendo lento. Una hembra se considera madura a los 2 años, pero la mayoría de las hembras jóvenes no empiezan a criar hasta cumplir los cuatro, y en Victoria los juveniles empiezan a dispersarse hacia los 7 u 8 meses de edad. Los ornitorrincos probablemente se reproducen una sola vez al año.

Al quedarse sin madre, cada joven ocupa un rango propio que puede ir de 0,37 a 7 km, más amplio en arroyos que en lagunas. Son solitarios, y los machos especialmente. Esa vida en solitario reduce el contacto entre individuos, pero deja a cada uno sin vigilancia compartida frente a unos depredadores que no son muchos y aun así son peligrosos:

  • Zorros, perros y humanos.
  • Serpientes, aves rapaces, gatos asilvestrados y grandes anguilas.

Como es nocturno y pasa la mayor parte del día escondido, su primera línea de defensa es la propia discreción.

Las amenazas que recortan la vida de la especie

Los datos de la ficha de conservación de referencia son inequívocos: la población total está en declive y la IUCN considera al ornitorrinco casi amenazado en su evaluación de 2014. La especie está legalmente protegida en todos los estados australianos donde aparece y no se puede capturar ni matar, salvo para investigación científica.

Los recuentos de individuos, en cambio, son tan imprecisos que sirven poco: la abundancia es difícil de cuantificar y las estimaciones van de 30.000 a 300.000 animales, un margen tan ancho que habla más de lo poco que sabemos que de la realidad de las poblaciones. Lo que sí es firme es la dirección, con declives grandes en Victoria y en New South Wales, y con extinciones locales, sobre todo en zonas urbanas y agrícolas.

Un animal longevo en un rango que se encoge

Si te quedas con una sola idea, que sea esta: el ornitorrinco llega a la vejez solo en los casos afortunados, y su longevidad no es un misterio, es el precio de un diseño económico. Un metabolismo bajo, un cuerpo que se mantiene frío, un pelo que aísla, muchas horas a resguardo y pocos depredadores se suman para que la misma especie que parece frágil aguante en un río durante décadas.

Ese mismo diseño, sin embargo, lo deja muy expuesto a las sequías, las crecidas y las redes de pesca, que son las presiones que hoy recortan la vida de sus poblaciones en Australia.

Fuentes