No, el ornitorrinco ve: lo que se apaga es su vista bajo el agua
No, el ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus) no es ciego. Lo que pasa es que sus ojos solo le sirven en tierra. Al sumergirse cierra los ojos junto con los oídos y los orificios nasales, así que mientras dura la inmersión la vista, el oído y el olfato quedan ausentes o muy reducidos. En el agua el animal caza con la cabeza, no con la vista, y por eso desde fuera parece un nadador a ciegas.
Sus ojos son pequeños: miden unos 6 mm de diámetro, tienen pupila redonda y córneas aplanadas, rasgos que los especialistas relacionan con un pasado acuático. La retina está dominada por bastones, con algunos conos rojos y azules, y la rhodopsina es el pigmento predominante. Las observaciones en libertad apuntan a una buona agudeza visual, sobre todo para captar movimiento, y el análisis de su retina y de la capa de células ganglionares permite estimarla.
En el cerebro el reparto es menos parejo: las áreas que procesan lo que el animal ve y lo que oye son relativamente pequeñas frente a las que reciben información del pico. Ahí está la explicación de por qué el ornitorrinco apoya su caza en el tacto y en la electrorrecepción.
El pico blando que funciona como una antena eléctrica
Su mejor herramienta está en la cara. Ese pico con aspecto de pico de pato no es una estructura dura: es blando, flexible y casi negro, y está lleno de estructuras que responden al tacto, la presión, las ondas sonoras y el movimiento.
En el pico superior y en el inferior se alojan alrededor de 40.000 glándulas sensoriales, frente a unas 100 en la punta del hocico del equidno. Los receptores eléctricos se alinean en hileras longitudinales y los que responden al tacto se reparten de manera uniforme por toda la superficie. Con esa distribución se orienta y localiza los campos eléctricos débiles que producen sus presas: detecta a la presa por su señal bioeléctrica, no por su aspecto.
Cómo localiza a las presas en la oscuridad
Cuando bucea, ojos y oídos están cerrados, así que toda esa información le llega por el pico. Mueve la cabeza de lado a lado, compara la intensidad de la señal que recibe y con eso deduce la dirección y la distancia de la presa. Después la captura y guarda el botín en una pareja de bolsas de las mejillas antes de subir a respirar.
Las inmersiones son cortas y van una detrás de otra: entre 30 y 140 segundos cada una, con un ritmo de buceos que llega a unos 75 por hora.
El oído tiene límites anatómicos muy claros
El oído del ornitorrinco también está simplificado. Su oreja está envuelta en cartílago en lugar de hueso, carece de oreja externa visible y no existe ningún mecanismo evidente que conduzca hasta el oído interno el sonido que viaja por el agua. Traducido: el agua es un mal medio para escuchar, y su mundo sonoro se reduce a lo que llega por vía aérea.
Un cazador nocturno que come una parte enorme de su peso

El ornitorrinco es predominantemente nocturno y crepuscular, aunque también se mueve de día, en invierno o mientras amamanta. Sale de la madriguera al final de la tarde y vuelve antes del amanecer. En el estado de Victoria se le ha medido entre 11 y 17 horas diarias dentro de la madriguera, y las sesiones de busca duran normalmente entre 10 y 12 horas.
Su presa es casi siempre invertebrado acuático:
- larvas de insecto, el recurso principal
- gambas
- escarabajos acuáticos y chinches de agua
- renacuajos
- gusanos, almejas de agua dulce y caracoles
Ocasionalmente atrapa cigarras y polillas en la superficie, y también captura cangrejos de río, aunque en libertad ese registro es poco habitual.
No tiene dientes, así que tritura el alimento entre placas de queratina que se renuevan toda su vida, y traga guijarros que ayudan a moler. Cada día ingiere entre el 13% y el 28% de su peso, y una hembra que amamanta puede llegar al 90% o al 100%.
Un pelaje que aísla y un cuerpo que se enfría despacio
Bajo el agua, el ornitorrinco mantiene su temperatura alrededor de los 32 °C gracias a un pelaje de dos capas: un pelo inferior denso, corto y muy rizado que retiene el aire durante la inmersión, y una capa externa de pelos largos y rígidos que mantiene seca la parte de abajo. A eso se suma un intercambio de calor en contra-corriente en la circulación, que protege las extremidades descubiertas.
Tolera temperaturas ambiente de 0 a 30 °C, pero no más: tiene glándulas sudoríparas en la piel y es incapaz de soportar el exceso, así que dedica las horas de calor a la madriguera.
Huevos en una madriguera y leche sin pezones
La hembra se ocupa de todo. Excava un refugio con varias entradas, túneles de unos 5 m, una cámara de cría y tapones de tierra. Forra esa cámara con hojas, ramitas y vegetación que arrastra hasta dentro con las patas traseras y la cola.
Allí pone normalmente dos o tres huevos e incuba entre 6 y 10 días apretándolos contra el vientre y la cola. Las crías nacen midiendo unos 15 mm, sin pelo y casi indefensas, y se amamantan entre 120 y 140 días. Pero la madre no tiene pezones: la leche rezuma por zonas de piel del abdomen y las crías la lamen del suelo. La leche incluye además una proteína antimicrobiana propia de los monotremas, que compensa esa forma tan particular de amamantar.
Solitario, discreto y de larga vida
El ornitorrinco es un animal solitario, sobre todo los machos, y cuando sus territorios se solapan cambian la hora de cazar para esquivarse. Aun así, entre sus depredadores están los zorros, los perros y las personas.
En cambio, su longevidad sorprende: puede alcanzar los 12 años en libertad, y la mayoría de los individuos vive entre 6 y 15 años.
Dónde vive y qué tamaño tiene

Su distribución se limita a las zonas más húmedas de la Australia oriental y de Tasmania. Va desde las selvas tropicales del norte de Queensland hasta las alturas de Tasmania y los Alpes australianos, y hay registros en hábitats acuáticos por encima de los 1000 m. Necesita agua dulce con orillas de tierra y vegetación nativa que dé sombra, y está protegido por la legislación en todos los estados donde aparece.
Los machos miden entre 40 y 63 cm de la punta del pico a la punta de la cola y pesan entre 0,8 y 3 kg; las hembras miden entre 37 y 55 cm y pesan entre 0,6 y 1,7 kg. En general el tamaño crece con la latitud, así que los individuos del sur son más grandes que los del norte.
Un casi amenazado que todavía se puede salvar
En 2016, la UICN elevó la categoría del ornitorrinco a Casi amenazado, y aun así la especie no figura en los listados de especies amenazadas de ningún estado australiano salvo en Australia Meridional, donde se la considera en peligro y casi extinta.
Los motivos del declive son varios y además se potencian entre sí:
- la regulación del caudal de los ríos
- la degradación de la ribera por la agricultura y la urbanización
- la fragmentación que provocan las presas y otras estructuras en el cauce
- la mortalidad accidental en redes de pesca
- las enfermedades y la depredación de zorros y perros asilvestrados
- el cambio climático, que reducirá el agua disponible
A eso se suma un peligro doméstico: anillos de plástico, gomas elásticas o coleteros enganchados en patas o cuello matan a los animales que nadan.
El detalle más sorprendente: un espolón venenoso
El macho lleva un espolón calcáneo y afilado de unos 12 mm en cada tobillo, conectado por un conducto a una glándula que produce veneno, sobre todo en temporada de reproducción. El ornitorrinco está entre los poquísimos mamíferos venenosos que existen. El efecto en las personas no es mortal, pero el dolor es intenso y se describe como una sensación desgarradora. En la naturaleza ese espolón sirve sobre todo en las peleas entre machos por el acceso a las hembras.
Ver y percibir no es lo mismo
El ornitorrinco no es ciego. Sus ojos son pequeños, pero en tierra le sirven, sobre todo para detectar movimiento. Bajo el agua los cierra y se apoya en un pico con decenas de miles de receptores eléctricos y táctiles, y así localiza a sus presas en la oscuridad total. Su caso recuerda que ver y percibir no son la misma cosa.
Fuentes
- Journal of Mammalogy (Oxford University Press), via PubMed Central: The platypus: evolutionary history, biology, and an uncertain future
- Philosophical Transactions of the Royal Society B, via PubMed Central: The sensory world of the platypus
- Philosophical Transactions of the Royal Society B, via PubMed Central: Sensory receptors in monotremes
- San Diego Zoo Wildlife Alliance: Platypus
- Australian Museum: Platypus
- Animal Diversity Web: Ornithorhynchus anatinus